Mitos falsos sobre el asesoramiento financiero

Ana Moreno VicenteSin categoría

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La semana pasada, de camino a la oficina escuché en el autobús la conversación entre dos chicas jóvenes que hablaban sobre el trabajo y el dinero. Concretamente, una de ellas comentaba que todos los meses andaba apurada de dinero, y no conseguía ahorrar nada.

Estos mismos problemas económicos los he sufrido yo también, y he sentido muchos meses como el “anti-ahorro” me perseguía impidiéndome tener cierta libertad financiera…¿No os ha pasado a vosotros alguna vez?

La libertad financiera es aquella situación económica que te permitiría dejar de trabajar, por el tiempo al que equivale tu libertad financiera, y ser capaz de seguir generando ingresos de tal modo que podrías llegar a llevar tu vida actual y tener los mismos gastos que hasta ahora, sin faltarte un sólo euro.

Así que una libertad financiera de 100 años sería realmente genial… ¿No crees? ¡Quién la pillara!

Aunque, siendo realistas, alcanzar una libertad financiera de tantos años es prácticamente improbable. Pero también te diré que nunca es tarde para ahorrar lo suficiente como para alcanzar una libertad financiera de, al menos, tres años.

Y la clave para ello no es ningún milagro mágico ni se requiere experiencia en el asunto. Únicamente se necesitan unas pequeñas orientaciones financieras que llegan de la mano de los asesores.

Los asesores financieros son una especie de Mary Poppins a los que no solemos recurrir porque pensamos que “eso es para otros; para los que tienen más dinero”. Y esto no es así. Por eso hoy quiero hablaros sobre algunos mitos falsos sobre el asesoramiento financiero.

Mitos falsos sobre el asesoramiento financiero

He de confesar que la primera vez que me hablaron sobre un asesor financiero, la imagen que vino a la cabeza fue la de algún futbolista millonario siendo aconsejado por alguien muy entendido en el tema… Un asesor financiero visto como un entrenador personal de reconocido prestigio, vamos. ¿No os sucede lo mismo?

El gran mito se me cayó cuando conocí personalmente a una persona, humilde y campechana, y sin billetes a su alrededor, que se ofreció a echarme una mano con mis cuentas. ¡Me quedé muy sorprendida!

Y a través de él, pude responderme a una serie de preguntas que acabaron con la imagen que hasta entonces había mantenido sobre los asesores financieros, y que quiero compartir con vosotros:

¿De verdad puede alguien ayudarnos a los pequeños ahorradores a gestionar nuestro dinero? La respuesta es sí. A todos y cada uno de nosotros. Por lo que un asesor financiero no es un servicio únicamente para ricos.

Además, un asesor financiero, si es independiente (es decir, que nada tiene que ver con nuestro banco de toda la vida), tiene una visión más amplia sobre los productos de inversión del momento, y por lo tanto, nos recomendará aquél que verdaderamente responde a nuestras necesidades financieras.

No creo que sea gratis. ¿Dónde está el truco? No os voy a mentir. Un asesor financiero no trabaja gratis, pero si trabaja agusto porque sabe que lo que hace no sólo le favorece a él, sino que además propicia el ahorro de aquellas personas que le solicitan.

Por eso, a través de un asesor financiero hay tres partes que salen ganando:

  • Tú ganarás un consejo que deberás poner en práctica y que te ayudará a incrementar tu ahorro.
  • El inversor financiero se llevará una comisión por aquellos productos que tu contrates siguiendo sus consejos.
  • La empresa que ofrece el producto financiero pagará gustosa al asesor por haberle puesto en contacto con un nuevo cliente.

Por eso la mayoría de asesores ofrecen un servicio gratuito a sus clientes, por lo que a nada te compromete y podrás decidir después si tomas o no sus consejos.

No quiero meterme en terrenos pantanosos… La primera lección económica que recibí una vez, fue que no aceptase ningún producto de inversión que no fuera capaz de explicarle a alguien, y que además me generase dudas.

Un asesor financiero no te hablará en chino, por lo que puedes estar tranquilo. Sabrás en todo momento donde metes tus ahorros ya que los productos más utilizados y recomendados por éstos son los fondos de inversión, de renta fija y planes de pensiones.

¿Seguro que me ofrecen el mejor producto para mi… o para ellos? Ciertamente, al principio me generaba bastante desconfianza todo el tema de tener un asesor financiero independiente gratuito analizando mi economía.

Si era gratuito para mi, pero recibía comisiones por cada producto que consiguiese “colocar”… ¿No pretendería venderme aquellos que le interesasen más a él? Lo primero que tenía que hacer para saberlo era ponerme en sus manos. Y al ser gratis, nadie me iba a obligar a nada, así que, por probar…

Y, efectivamente, me llevé una grata sorpresa cuando me puso sobre la mesa todos los productos que más me convenían dado mi perfil. Por lo que puedo confirmaros que un asesor financiero no se casa con nadie, con ningún banco. Y que su único objetivo es que quedes satisfecho con su trabajo.

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¿Por qué no probar?

En países anglosajones, lo extraño es no tener contratados los servicios de un asesor financiero independiente en cada familia. Pero en España la figura de los asesores ha sido deteriorada, por los falsos mitos que existen a su alrededor, y por la desconfianza a mostrar nuestras cuentas a un extraño.

Pero es una de las vías más sólidas para comenzar a ahorrar, y obtener unos hábitos financieros que nos permitan vivir más holgadamente.

¿Has utilizado ya los servicios de algún asesor financiero? ¿O aún te quedan preguntas en el tintero? No dudes en escribirnos y ¡estaremos encantados de ayudarte!

Sobre el autor

Ana Moreno Vicente

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Ana es graduada en Administración y Dirección de Empresas. Su misión es compartir todos sus conocimientos financieros de forma amena. Y su lema: "No hay nada difícil de explicar; tan sólo se trata de encontrar las palabras correctas"